aRTE Y ARTESANÍA

Frente a la impostada etiqueta de escritor o autor, siempre me he definido como creador, o mejor aún, un artesano. Carezco de la imaginación, las habilidades manuales y la creatividad necesarias para denominarme nada parecido a un artista, es decir, alguien capaz de crear artes. La música, la pintura, la escultura, la danza o la arquitectura me están vedadas, y sólo puedo dedicarme, de forma intrusiva, a las letras.

Siento una terrible envidia de esa gente capaz de componer canciones, tocar instrumentos o de generar imágenes sugerentes o hiperrealistas con un simple lápiz, y no reparo en elogiarlos cada vez que sale la oportunidad. Sus creaciones me parecen auténtica MAGIA. Y sí, podéis replicar que los escritores crean mundos de la nada, pero también es cierto que la técnica necesaria para escribir se aprende en la escuela, y cualquier persona, por negada que sea, puede crear una novela o poesía en un momento de inspiración.

¿A qué viene todo esto? A lo de siempre. Trabajo frente a genio; artesanía contra arte; esfuerzo contra inspiración. Rara vez en mi ordenador hay menos de diez proyectos abiertos, sin fecha de apertura ni de finalización. Como no hay nada peor que la diversificación proclive a procrastinarlos, me suelo cerrar a la teoría lacedemonia de los dos reyes; uno para gobernar y otro para la guerra. En mi caso soy más prosaico; uno para la creación literaria y el otro de investigación y estudio.

Hasta ahora, en mis trabajos publicados, siempre ha predominado el interés sobre la calidad o la búsqueda de la popularidad. No soy un actor con miedo al encasillamiento, pero me niego a hacer siempre lo mismo. Soy proteico en mis gustos. Puedo hablar siempre de mi Aragón, mis hititas, mis baloncestos y mis monstruos, pero no los presentaré de la misma forma ni con el mismo enfoque. Puedo hacer cosas muy extrañas, pero siempre interesantes. Como dice algún director de cine, hago películas que me gustaría ver en la gran pantalla.

La canción de Antioquía era una novela histórica densa, realista, sin concesiones a héroes ni villanos, basada estrictamente en hechos reales y contrastados, a riesgo de perder emociones, giros y momentos catárticos. La Medina Albaida era una guía histórico-artística multidisciplinar sobre mi ciudad, Zaragoza, y su apariencia durante la dominación musulmana. Por tener algo contigo era una novela clásica, de romántica me atreví a calificarla en su momento, con matices paranormales. Y Horror Gótico ha sido una colección de relatos basados en la literatura gótica decimonónica. Narrativa / ensayo / narrativa / narrativa… a esta ecuación le falta un ensayo, y gordo…

…y este llegará a finales de primavera o comienzos del verano. Seguimos con los monstruos, con uno de mis tótems recurrentes, el mito del hombre lobo. Y no, no será otra novela, ni otra colección de cuentos, ni una recopilación de leyendas, ni una guía de cine. Licantropía -soy terrible para los títulos- es una auténtica enciclopedia sobre el mito en la cultura occidental -de hecho, es el subtítulo- y hará un repaso diacrónico sobre la evolución del mito desde sus orígenes en la prehistoria del hombre hasta la última película que se ha producido en este nefasto 2020. 

¿Qué podéis encontrar? Folklore, mucho folklore. Leyendas, historias, ritos iniciáticos, cuentos perdidos en la mente colectiva. Pero también hay literatura, la gran olvidada de la familia licantrópica. Desde los primeros cuentos del siglo XIX, su paso por las revistas pulp, las novelas que engendraron el cine de los 80, incluso un apartado dedicado a las novelas románticas surgidas al éxito de Crepúsculo. Y, por supuesto, cine y televisión. Todo lo que hay que ver o merece la pena ser visto, aunque he añadido excepciones por puro completismo. Tampoco me he olvidado de otros medios que han ayudado a recrear la imagen que tenemos del hombre lobo y toda su mitografía; dibujos animados, videojuegos, juegos de mesa, de rol, ilustraciones, música, cromos, cartas…

Licantropía es una obra muy visual. La terminé hace tres meses, pero la he tenido que remaquetar varias veces hasta que he conseguido el aspecto y el formato más adecuado para su lectura y disfrute. Como ya sabéis, llevo muchos años trabajando en ella de manera intermitente, y no verá la luz hasta que esté plenamente satisfecho en contenido y forma. Pronto tendréis más noticias.

 

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