Bitácora Perversa

Todos los animales son iguales (pero algunos animales son más iguales que otros)

George Orwell, Animal Farm.

Lejos quedan aquellos intentos de mantener un blog a flote. Desde las primeras incursiones en la red a finales de los 90, con las listas de correo, los chats, los primitivos foros, siempre con un objetivo en mente, crear un hueco en internet donde expresarme libremente, sin las cortapisas de editores y censores, expuesto a vientos, mareas, zozobras y trolls que te zarandean salvajes, amparados en el anonimato de una pantalla y un nick tan aleatorio como su propia psique.

Bitácora perversa es sólo uno de esos intentos, uno que ha prosperado en mi bagaje debido a su doble condición de testigo, diario y agente de la Malevolencia. Pero antes fue «Simón del Desierto», «Lo que ves, lo que lees, lo que escuchas» o «Historias perdidas». Sólo perdura la necesidad de contar, de relatar, de convencer, de ampliar miras más allá de la primera lectura a películas, series, libros, cuentos, poemas, canciones, videojuegos o, simplemente, la vida pasar.

No me extenderé más. Las ideas no se cuentan, se muestran, al igual que las mejores historias. Dejad que sean ellas quienes os expliquen en qué consiste esta Bitácora Perversa que reinicio un 12 de marzo de 2020, en plena epidemia del COVID19.

Salud

Manuel C.

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