Dare, un what if alegórico

Este verano he leído mucho, demasiado. A una novela larga por día, dos o tres si eran de la colección Super Terror, esa delicia pulp de formato mínimo que me hace volver a mi infancia, cuando devoraba libros de forma pantagruélica, sin digestión ni asimilación posible.

Entre las múltiples lecturas me ha impactado un poco Dare, una olvidada novela de ciencia-ficción? de Phillip José Farmer, uno de estos escritores especiales que no escriben nada parecido a otros. Lo suyo es coger la realidad, meterla en un caleidoscopio, mezclar elementos extraños y pergeñar una sociedad distópica que le sirve para mostrarnos, bajo el prisma de la alteridad, una puta realidad de nuestro mundo, una alegoría que se comprende mucho mejor si le ponemos los ropajes de una aventura en un mundo diferente. Y de eso va Dare.

El cóctel de Dare es el siguiente. En el siglo XVI, una raza extraterrestre abduce a tres grupos de personas y las transporta a un planeta situado a años-luz de la tierra para que formen una nueva civilización. Debido sin duda a la superioridad moral, tecnológica y militar de los primeros colonos británicos de Roanoke (sí, los de la colonia perdida. Y es sarcasmo, por si alguno no lo pilla), su cultura se impone a la de unos marineros heréticos y a una caravana de esclavas musulmanas, con lo que la sociedad de Dare (como así llaman al planeta debido a la primera niña británica que nació en Norteamérica, Virginia Dare) se ha convertido 400 años después en un trasunto de un mundo amish de granjas, integrismo cristiano, intolerancia y ultramoralismo.

Los extraterrestres no se lo han puesto fácil. En el planeta no hay apenas hierro, lo que les ha impedido progresar tecnológicamente. Además hay otras razas extraterrestres conviviendo con ellos, fieras salvajes, estúpidos animales de tiro con un solo cuerno, y grandes reptiles, a los que los conservadores humanos de Dare llaman hombres-lobo, unicornios y dragones en alusión a lo que creían que había en la Tierra. Pero sobre todo hay horstails (cola de caballo), unos seres antropomorfos con apariencia de sátiros de la mitología, que viven en paz y armonía con la naturaleza, cultivando la tierra, matando sólo para comer y agradeciendo a los animales que les entreguen su carne cuando los cazan…. correcto, como los de Avatar.

Los horstail son inteligentes, e iguales a los hombres a excepción de que tienen una crin de caballo desde la cabeza al culo, donde les crece una cola. Y además van desnudos siempre, lo que en una sociedad recatada, timorata y meapilas como la de los humanos de Dare, provoca que los jóvenes granjeros vayan siempre arando la tierra mientras contemplan a las bellas horstails de grandes pechos completamente desnudas, con sus voces sensuales y su tono cálido. Por supuesto los popes de esta civilización castigan con la muerte la relación entre humanos y horstails, porque para ellos, los horstails no son seres inteligentes, sino bestias de corral. ¿Y qué ocurre? Que el más listo de los chicos granjeros, aquel que quiere estudiar filosofía y cree que horstails y humanos deberían convivir en paz, hibridarse y compartir conocimientos, y una chica horstail se enamoran.

Lo que podía ser considerada una historia de amor, en realidad encubre el proceso de radicalización entre los hombres blancos de las comunidades agrícolas del sur de Estados Unidos, donde las comunidades negras eran muy numerosas, y la creación del Ku Klux Klan en sus primeros estadios. No hay que saber nada de historia para darse cuenta de esta alegoría. Si no, no tendría sentido su creación. Sólo os doy unos ejemplos:

-Los horstails son iguales a los humanos excepto por la crin de su espalda que acaba en una cola. Por lo demás son idénticos en inteligencia y superiores en su resistencia y fuerza, pero con una mentalidad ecologista que les ata a la naturaleza y los hace muy pacíficos. Viven en granjas aparte de los humanos, pero se encargan de trabajar sus tierras a cambio de salarios mínimos o trueques. 

-Están segregados. No les dejan entrar en locales de humanos o hablar con ellos si no es por razones laborales. Los humanos les consideran bestias sin inteligencia, pero les necesitan para labrar sus campos porque conocen la agricultura como nadie.

-Ocasionalmente se realizan batidas donde acaban con comunidades de horstails con algún pretexto como que han raptado a una mujer humana, o robado en un huerto. De hecho, estos grupos están organizados, se reúnen en capítulos o asambleas secretas, y aspiran a acabar con todos los horstails del planeta Dare.

-Estos grupos, los Horstail Killers, o HK, un trasunto del Ku Klux Klan, se justifican diciendo que, si nos los matan, algún día serán más numerosos que ellos, se rebelarán y acabarán con los humanos, las mismas ideas que los esclavistas usaban para justificar los linchamientos. Vivían con el miedo a una rebelión perpetua.

Y así, como si nos contaran una historia de amor, el señor Farmer nos narra en tercera persona como hay gente capaz de enrolarse y apoyar a grupos racistas como el Klan.

La novela no da más de sí que su primera parte. Luego se convierte en un campo de batalla que poco aporta a la historia principal y sí la enturbia con un belicismo que nos sobra, pero aún así, sus primeras 120-130 páginas son una delicia de sensualidad y descubrimiento.

Saludos

Manuel

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