Definir el género. Novela histórica

Aviso a navegantes. El contenido de este artículo puede herir la sensibilidad de algunos lectores, pero creo que desde hace mucho tiempo se está metiendo bajo el epígrafe de novela histórica muchos géneros que de histórico tienen la cuarta dimensión, y nada más. En él se expresa mi opinión y nada más. Soy plenamente consciente de que mucha gente no coincidirá con mis puntos de vista, pero son eso, mis opiniones y no postulados. Como historiador -eso dice mi título, que no mi profesión- y autor -eso dicen mis libros, que no yo- me veo en la tesitura de dar mi opinión, porque aunque todos tenemos una, no todas valen lo mismo. Así que ahí va mi lista de los requisitos que debe cumplir una novela para ser considerada histórica. Algunos son más que obvios, pero no sobran. Otros eliminan el 90% de lo que se cataloga como tal.

1º – Que sea una novela. Y entendemos por novela una narración ficticia con unos personajes, una trama y una resolución,  aunque puede estar basada en su práctica totalidad en hechos reales. El infinito en un junco es un ensayo, no una novela. 1421. El año en que China descubrió el mundo es una monografía, no una novela. Gandhi es una biografía, no una novela. El Cantar del Mío Cid es un poema, no una novela.

2º – Que la narración esté desarrollada en su totalidad en un período histórico real. La saga de Canción de Hielo y Fuego no tiene nada de histórico aunque tenga componentes de la guerra de las Dos Rosas, como tampoco lo es el mundo de Tolkien. La Atlántida no aparece en ningún manual de historia, y buena parte de la literatura que tiene que ver con sociedades secretas como los templarios se basa en conjeturas y leyendas retroalimentadas sin ningún tipo de texto o prueba arqueológica detrás que lo sustente. Un yanqui en la corte del rey Arturo tampoco lo es, ya que ni existen los viajes en el tiempo ni ha existido ningún período histórico con los protagonistas y las características del mundo artúrico.

3º – Que la trama principal de la novela tenga que ver con uno o más hechos o procesos históricos relevantes. Romeo y Julieta está ambientada en la Verona medieval, pero no afecta en ningún momento al desarrollo o al desenlace (además de que es una obra teatral). Puede ser perfectamente trasladada al hecho presente y no hace falta cambiar ni una coma, como tantas veces ha ocurrido. Tiene que estar contextualizada por medio de hechos históricos contrastados, ya sean procesos económicos o sociales, o acontecimientos políticos. Pero tienen que influir en la trama, no ser un simple escenario. El conde de Montecristo, pese a ser una novela de aventuras, sí tiene ese componente, ya que los motivos del encarcelamiento del protagonista se enmarcan en las purgas por el regreso de Napoleón al poder en Francia.

4º – Que el género narrativo predominante sea el desarrollo de uno o varios acontecimientos o procesos históricos. Las novelas de la saga Highlander son románticas pese a estar ambientadas en la Escocia medieval . La saga del Cementerio de los libros perdidos de Carlos Ruiz Zafón es un folletín de tipo decimonónico de hijos y códices perdidos en la Barcelona del siglo XX. La saga de Fray Athelstan es una novela de detectives en la Edad Media. Los tres mosqueteros es una novela de aventuras, pese a estar ambientada en la Francia borbónica. Romántica, drama, thriller, aventuras son el verdadero género, sólo que ambientados en una época histórica que intensifica sus rasgos, pero no dejan de ser novelas románticas, de aventuras, etc…

5º – Que el desarrollo de la trama transcurra sólo en el pasado. Durante un tiempo estuvo de moda la acción en dos tiempos. En el presente se descubre un artefacto y se cuentan dos historias paralelas, una en el tiempo actual y otra en el pasado, casi siempre desde el género del thriller y la investigación. La historia comparada es una rama de la historiografía, pero rompe con la norma de una novela ambientada en el pasado.

6º – Que este pasado sea lo suficientemente alejado en el tiempo respecto a su publicación. ¿Cuánto debe ser tiempo? Que el autor y los lectores no lo hayan vivido. Desde nuestro punto de vista, la Segunda Guerra Mundial, terminada hace 75 años, sería un buen límite.

Estos requisitos son los que delimitarían una novela histórica desde mi punto de vista. Esto sin entrar ya en pormenores de si es veraz o no. Presentismos, anacronismos, tergiversación de hechos contrastados, fallos cronológicos, el mal uso de las fuentes primarias y el profundo desconocimiento de los procesos históricos son errores comunes que, aunque inevitables (a todo el mundo se nos puede escapar), suelen abundar en textos muy leídos. 

Yo le pido a una novela histórica que me entretenga y me aporte datos y sensaciones sobre una época, pero no puedo pedirle que sustituya a un manual historiográfico.

Feliz lectura

MCG

PD. La elección de la imagen del artículo no es casual. Representa la batalla de Roncesvalles, y acumula un innumerable rastro de anacronismos, un buen ejemplo de lo que es una carcasa bonita y un contenido falseado.

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