El verdadero rey del Glam

Es como si tomas ácido y quemas las células del cerebro para que no crezcan. Es así que el rock ha matado a gente hermosa musical, física y mentalmente. – Marc Bolan

Entre camas, fiebres, toses, libros, series y virus, me he reencontrado con la televisión, y sus anuncios. Por ahí sonaba Loquillo versionando el tema de Alaska (lejos quedan los tiempos del rock del garaje y sus gatos aullando en el callejón) del rey del glam, Y en estos tiempos donde los reyes se ensalzan y son derrocados antes de hacerse una foto en el trono (menos los de la monarquía española, que son a prueba de comisiones), recordé al verdadero rey del glam, el cantante y compositor de un grupo que me hizo ver el rock de una manera muy diferente a la que me ofrecía mi entorno.

No descubrí a los T.Rex ni a Marc Bolan de forma directa. En los 80 la música llegaba a tus oídos por tres caminos; las radiofórmulas, herméticas; los programas de la tele; y las cintas de cassette que se reduplicaban como virus en una curva de contagio, de amigos a amigos, de primos a primos, de la gente de clase, del barrio. En el verano del 89 un dúo de DJ’s británicos que adoptaron un conejo de dibujos animados como enseña y el curioso nombre de Jive Bunny & The Mastermixers lanzaron un album lleno de remezclas de éxitos de los años 50, 60 y 70. Era una forma fácil y accesible de llegar a grupos que resultaban desconocidos en mi entorno, y en la canción número 4 del álbum, titulada Do you wanna rock, descubrí el Get it on. 

Al principio sólo fue una revelación, un gusto pasajero, no sabía ni quiénes eran ni qué más tocaban. Pero un par de años después una compañía de calzado deportivo sacó un anuncio con dinosaurios (fiebre jurásica), Charles Barkley y una impresionante canción de fondo que yo pensaba que era de los Beatles y resultó ser de un grupo llamado T.Rex. La canción, Children of the Revolution. En esa época ya podía acceder a más fuentes musicales, y no sé por qué medio me copié una cinta con lo mejor de T.Rex, un catálogo de canciones que escuché una y mil veces (como lo hacíamos en esa época, cuando cada disco era un tesoro y nos aprendíamos las letras de cada canción). Al Get it on, el Children of Revolution y el Hot Love (que también salía en los medleys de Jive Bunny) se añadieron otros temas inolvidables como el 20th Century Boy, el riff de inicio más impactante desde el Smoke in the water; o el Metal guru. Con el tiempo, como tantos otros, los T.Rex desaparecieron de mi discoteca, pero un acontecimiento los recuperó unos años más tarde, cuando a finales de los años 90 internet llegó a nuestras vidas y toda esa información que se guardaba en memorias y recortes se vertió en las redes.  

Lo de Bolan se veía desde pequeño. Siempre quiso ser diferente. «Era demasiado místico para el colegio», comentaba un amigo de la infancia. Él quería ser una estrella de la música, necesitaba ese reconocimiento público, la admiración. Nacido Mark Feld en Londres, en el 47, a los 15 dejó el colegio y comenzó a trabajar como modelo. Pero era poco para él. Necesitaba más. A los 11 años su madre le había regalado una guitarra, así que la recuperó y comenzó a componer. Admirador de Eddie Cochran y de Dylan, se cambiaría de apellido a Bolan (BObdyLAN) como homenaje a su ídolo. En esos tiempos todavía no era el rey del glam. Le tiraba más el folk. Grabó su primer sencillo en el 64, con 17 años, una versión horrorosa del Blowing in the wind. No rebló. Aprendió a tocar la guitarra e ingresó en un grupo mod llamado John’s Children, donde le cogió el gusto a las distorsiones y a dar rienda suelta a sus letras. Los Who les eligieron como teloneros de su gira por Alemania, pero a mitad de viaje los echaron por provocar a la audiencia. Bolan no era igual que los demás.

Queriendo encontrar su propio sonido, en 1967 se unió al percusionista Steve Peregrine Took (sí, el joven hobbit metepatas) y se convirtieron en un dúo de folk hippie llamado Tyrannosaurus Rex. Publicaron su primer disco con la producción de Tony Visconti. Allí fue donde Bolan conoció a David Bowie, que acudía regularmente al piso de Visconti a ducharse (sic). Los dos hombres establecieron una profunda amistad en base a su gusto por la estética y la provocación y, sin duda alguna, fueron los precursores de lo que luego se llamó el Glam Rock. Bolan y Took lanzaron tres discos al mercado los tres años siguientes, puro flower power como ese Debora que martilleaba oídos en las radiofórmulas de John Peel. Sin embargo Bolan seguía buscando algo más, necesitaba desatarse del todo, y en 1970 se deshizo de Took, casi un ermitaño, y se unió al chico guapo Mickey Finn para refundar el grupo como T.Rex añadiendo el bajo y una batería al dúo, y un par de colaboradores en los coros tan buenos como Kaylan y Volman, provenientes de la disolución de Turtles (inolvidable So happy together…)

En septiembre del 71 Bolan lanzó su sexto disco, el guerrero eléctrico, Electric Warrior, una declaración de intenciones, anticipándose en un año al Ziggy Stardust de Bowie. Su tema estrella era el Get it on, que en EEUU publicaron como Bang a Gong. Este sencillo llegó a ser número uno de las listas británicas durante dos meses, y el álbum estuvo casi un año en las listas de más vendidos de UK. Lo curioso es que la canción que lanzó el nuevo sonido de T.Rex no estaba incluida dentro del mismo (ejemplo para estos tiempos en los que los álbumes se componen de un hit y nueve rellenos). El Hot Love había sido lanzado en febrero del 71, y alcanzó el número 1 del UK Singles Chart de forma inmediata, pero no consideraron meterlo entre las canciones originales de este guerrero eléctrico. Aquí Bolan ya está desatado. Da rienda suelta a su energía, aderezada sin duda por la cocaína, el alcohol y las noches desenfrenadas con las groupies que hacían cola a su puerta cada noche. Aún así, tenía que hacer continuos desmentidos sobre su sexualidad, ya que la sociedad británica todavía no comprendía que un hombre pudiera maquillarse y no ser homosexual. El personaje de T.Rextasy (sombrero de copa y zapatos de plataforma) triunfaba entre los jóvenes británicos y Marc Bolan se había convertido en un ídolo de masas que contaba entre su círculo de amigos con Ringo Starr, Rod Stewart o Elton John. Su viejo amigo Bowie era casi su telonero.

La imagen de T.Rextasy es la que se utilizó para la publicación de su séptimo disco, The Slider, a finales del 1972, en cuya portada se veía a Bolan con su sombrero de copa y una contraportada con la misma imagen vista desde atrás. El sonido de Slider era todavía más potente que el del guerrero eléctrico, coqueteando incluso con el hard rock y algo parecido a lo que se convertiría el punk. Metal Gurú es la canción que simboliza esta mezcla tan heterogénea de estilos. Mientras, el barco de Bolan comenzaba a navegar sin rumbo fijo. Se sucedían los documentales, recopilatorios, fiestas, despropósitos, giras, creando una nueva forma de comportarse y vestirse en la escena musical. Ese año de 1973 conoció a la que sería su pareja de los últimos años, Gloria Jones (conocida por ser la primera intérprete del Tainted Love), y la metió en el grupo para hacer coros.  

Su fama y excentricidad se desarrollaban de manera inversa a su interés en la música. A comienzos del 73 lanzaron el single 20th Century Boy, otro éxito comercial y, al igual que habían hecho con el Hot Love dos años antes, Visconti decidió no incluirlo en el octavo álbum, el Tanx. Pero los excesos no iban bien con el grupo. En febrero de 1974 publicaron otro sencillo, Teenage Dream, que ya no entró en el Top Ten, el primer single lanzado bajo el nombre de  Marc Bolan and T.Rex, Poco después se lanzó el octavo disco y último con Visconti, que tampoco fue un éxito de ventas. La estrella de Bolan perdía luz, y los miembros del grupo, hartos seguramente de los devaneos egocéntricos de su líder y cantante, fueron abandonando el barco. 

Sin ningún miembro del grupo original salvo Bolan, los T.Rex parecían condenados a la desaparición. Su lugar lo estaban ocupando otros grupos que comenzaban a despuntar en la escena británica, como unos emergentes Queen, que en julio de 1973 habían lanzado su primer disco al mercado;  en marzo de 1974 el Queen II y en octubre de ese año el single Killer Queen. Bolan deambulaba entre las drogas y las comilonas. Se aisló y se acabó marchando en 1975 a Montecarlo para escapar de sus acreedores. Tras un año desaparecido, volvió a la primera escena musical en el año 76 con un par de buenos sencillos y su aparición en un programa televisivo para jóvenes llamado Supersonic, que le devolvieron la popularidad. 

Su carrera podría haber terminado de otra manera, pero el destino se cruzó con él mandándolo a un cierto olvido. Bolan siempre había tenido pánico a los coches. Le encantaban. Pertenecía a  un club de Rolls-Royce junto a Ringo Starr y Elton John, pero no sabía conducir. Tenía pavor a morir en un accidente de tráfico (como Eddie Cochran, su ídolo de juventud), y tenía un chófer para que lo llevara a todos sitios. El 16 de septiembre de 1977 su novia Gloria y él regresaban a su casa de Londres en un Mini tras una noche de borrachera. Conducía ella, que se saltó una barrera y se estrelló contra un árbol. Gloria sobrevivió, pero Marc Bolan murió en el acto. Dos semanas después hubiera cumplido 30 años. Ni siquiera tuvo el honor de entrar en el Club de los 27, y su amigo David Bowie le robó el título de Rey del Glam. 

Bowie y Bolan en 1974

El Duque Blanco se quedó destrozado. La situación económica de Gloria Jones y el hijo que había tenido con Marc Bolan era ruinosa, así que fue el propio Bowie quien se ocupó de pagar la manutención de la familia y la educación del hijo de su amigo, Rolan.

La influencia de Marc Bolan en la música posterior es inenarrable. No sólo por los grupos que siguieron sus pasos en su época (Slade, Sweet, Queen, Kiss), los que tomaron prestado su estilismo (esos Motley Crüe) y en tiempos presentes (Sidonie), sino por su sentido del espectáculo, sus letras salvajes, desprovistas de filtros, rápidas, picantes, juguetonas, que invitan a la diversión, su colección de muecas, gestos, chillidos, gemidos… Bolan no sólo fue el precursor del glam. Fue el verdadero rey del Glam.

Disfrutadlo.

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