Los asesinatos de Manhattan (Pendergast 3)

Cinco años tardaron Douglas Preston y Lincoln Child en retomar las aventuras de Pendergast, ahora ya como protagonista principal, en Los asesinatos de Manhattan (The cabinet of curiosities, 2002). Antes habían estado aumentando ese universo compartido con las aventuras de Nora Roberts y Bill Smithback en La ciudad sagrada, cuya trama nos llevaba al mundo antiguo de los anasazi.

Fuera porque Margo Green crecía de carisma o porque la nueva pareja Nora/Smithback les diera más juego, los autores decidieron que fueran ellos los que llevaran el peso de la investigación (y no la policía, que en eso de los crímenes prescritos no pintan nada) ayudados por las genialidades e interés particular de un Aloysius X. Pendergast que comienza a mostrarnos la escabrosa historia de su familia.

El argumento es sencillo. Durante la excavación de un solar en Manhattan, se encuentran los restos de un osario donde se enterraron los huesos de 36 jóvenes asesinados 130 años atrás. ¿Por qué fueron asesinados y ocultados? ¿Era un asesino en serie? Nora es reclamada por Pendergast para que investigue las muestras, y su novio Smithback publica un extenso artículo que narra la posible historia. ¿Qué puede salir mal? Que una nueva ola de asesinatos reviva aquel suceso.

Una vez más, pasado y presente se combinan -y de qué forma- para resolver una serie de asesinatos. Esta es la primera aventura donde aparece la familia del agente especial Pendergast y ese gen de la locura que tan a menudo reaparecerá en otras novelas de la saga. Mención especial al título original de la novela, El gabinete de curiosidades, ya que es la clave para comprender buena parte de las motivaciones del agente del FBI.

Esta es también la primera vez que se menciona, de pasada, un personaje que será fundamental en el futuro de la saga, Constance Greene. Su nombre y el de Enoch Leng nos darán el pie de foto a las siguientes novelas de la saga Pendergast (a excepción de Naturaleza Muerta, donde vuelven a olvidarse de esta subtrama) y a brindarnos la verdadera fascinación por el mal que envuelve la vida personal de nuestro protagonista.

Como novela, Los asesinatos de Manhattan no deja de ser otro capítulo suelto visto mil veces en otros relatos, pero lo que se descubre en ella inicia toda la mitología del mundo Pendergast. De hecho, sin esta novela, la saga hubiera derivado a un mero caso/resolución como hay tantas en el mercado. Por eso es especial.

Saludos

Manuel C.

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