Publicar (1/2) con una editorial tradicional

Ahora que estoy en pleno proceso de publicación de mi cuarta obra, Horror gótico, me parece interesante alumbrar el difícil camino que espera al autor cuando termina su novela y quiere que el mundo la conozca. 

Hasta hace unos años, sólo existía una manera de publicar tu obra, y era en formato papel a través de una editorial. Pero la aparición de los libros electrónicos, y el abaratamiento de los costes de papel e impresión, han disparado las posibilidades de autopublicarse, otorgando a cualquiera, por un precio mínimo o incluso 0, un hueco en la leprosería de los autores.

Para no complicar mucho el asunto, en esta entrada hablaré solo de las formas de publicar a través de las editoriales profesionales, y dejaré para mañana la autopublicación. Pero antes de empezar, voy a aclarar los cinco pasos básicos del proceso editorial:

1º – Creación por el autor. Para que una novela salga a la luz, es necesario que la haya escrito alguien, el autor o escritor (escritora o autora). De perogrullo, pero hay que aclararlo.

2º – Edición. El borrador de una novela es un diamante que hay que pulir. Por ello, hay que corregir, revisar, maquetar, elegir portadas, decidir tipografías, etc… para obtener un producto, un libro, atractivo y vendible, que de eso va el negocio, de vender.

3º – Impresión. Esta obra se tiene que imprimir con la máxima calidad y con el menor coste posible.

4º – Distribución. La tirada se debe enviar a los centros de venta, comúnmente conocidos como librerías, aunque pronto serán apartados de correos con una carita sonriente como logo.

5º – Canales de venta. En su forma más corriente, librerías.

Una vez claros los conceptos, un autor o autora debe realizar los siguientes pasos si quiere publicar con una editorial:

1º – Registrar su obra. Ni se os ocurra enviar vuestro trabajo a un tercero sin haberlo registrado previamente en los registros de la propiedad intelectual. Ese editor puede cogerla, borrar vuestro nombre y poner el suyo, y nada os protege, salvo el hecho de que esté registrada con anterioridad. El proceso es muy sencillo: imprimes y encuadernas los textos, los llevas al Registro (cada ciudad tiene el suyo), y diez euros después ya tienes registrada tu obra.

2º – Enviar una copia de tu obra a editoriales. Lo normal es que la editorial marque en su página web cómo quiere que le envíes el manuscrito (ese es el término adecuado para una obra no publicada aún). Algunas no quieren manuscritos; otras piden una copia en un determinado formato por e-mail; las menos en papel a su sede… Lo normal es que te pidan una pequeña presentación con tu currículum, una sinopsis del manuscrito, y un par de capítulos para ver tu estilo. Lo importante es cumplir con los requisitos que te piden y tratar de afinar a aquellas editoriales que tienen colecciones donde tu manuscrito pueda encajar. 

Si no te contestan en un tiempo, no te preocupes. La media de respuesta es de tres meses, si lo hacen. Y, si llega el mensaje, suele ser negativo con un par de contestaciones tipo; «Tenemos el catálogo completo para el año que viene» y «No encaja con nuestra línea editorial». Si te contestan en menos de tres meses, desconfía. Y si lo hacen antes de 15 días, y además te adjuntan un «informe de lectura», sospecha que esa editorial es una de las llamadas «fantasmas», editoriales donde el cliente es el autor y no el lector.

3º – Vamos a ser positivos y una editorial te dice que les interesas y quieren publicarte. Lo lógico es que te ofrezcan un contrato en el que les cedes tus derechos sobre tu obra durante un tiempo, en unos determinados formatos, para unos mercados y por unos precios. Ellos te pagan a ti por tu manuscrito, ya que esperan ganar dinero con él. Si esa editorial te pide dinero por publicar, corta el cordón, es una editorial fantasma. No merece la pena. Te dorarán la píldora, te dirán que eres muy bueno, pero que son malos tiempos y que debéis compartir los gastos de edición. No les creáis. Te pedirán mil euros por hacer una tirada de 100 ejemplares que jamás saldrán de sus almacenes más los que tú les pidas. Repito: Una editorial seria te paga por tu trabajo, no te pide dinero bajo ningún concepto.

4º – Vamos a seguir siendo positivos, y la editorial no te pide dinero. Firmas el contrato en el que les cedes los derechos de publicación por dos o tres años, para la Unión Europea, en formato bolsillo, tapa dura e e-book a cambio de un 8% en las ediciones de bolsillo, un 10% en tapa dura y un 30% en e-book. Esto es lo habitual. A partir de entonces la editorial se encarga de todo. Tú no tienes que hacer nada salvo opinar cuando te lo pregunten y acudir a los actos promocionales que la editorial busque para mejorar las ventas. La editorial se encargará de todo el proceso de edición, te corregirá el texto con sucesivas revisiones ortotipográficas y de estilo, lo maquetará de acuerdo a su línea editorial, elegirá una portada, lo ordenará imprimir, lo mandará a la distribuidora y controlará los ejemplares que se vendan en los diferentes canales. Si es un e-book lo maquetará y lo subirá a las diferentes plataformas de venta. Cada X tiempo te pasará un informe de ventas y te irá pagando los royalties generados por la venta de tu obra. Si todo va bien (que también puede ir mal), has conseguido tu objetivo. 

5º – Caso negativo. Pasan cinco meses desde tu envío masivo de originales y no has obtenido nada que te interese. No desesperes. Dicen las malas lenguas que los comités de lectura de las editoriales no se leen lo que les llega, se limitan a hojear tres o cuatro páginas y, si no les deslumbra, a la chimenea. Una editorial pequeña puede recibir mil ejemplares al año de los que puede publicar 10-12. Imaginad en las grandes. Es muy probable que el esfuerzo de un par de años de trabajo haya sido desechado con cinco minutos de desinterés. Pero hay otra vía donde quizá os hagan más caso, la de los concursos literarios.

6º – Hace unos años había más concursos que autores, y hace tiempo que hay más autores que lectores, así que es cuestión de supervivencia que el sistema implosione. Raro será que no haya ningún concurso en el mundo que no se adapte a tu obra. Muchos de ellos se saldan con un trofeo, dinero en metálico o lotes de libros, pero casi todos justifican su existencia con la publicación de la obra ganadora, si es novela, o de una antología si son poemas o cuentos. De hecho, los premios en metálico son el anticipo de los royalties del contrato de publicación. No digo que sea más fácil publicar a través de los concursos, pero sí es más probable que el comité de lectura de los mismos le dedique más allá de un par de minutos a lo que tiene entre manos. Además, suelen ser tan específicos en sus requisitos, que anulan cualquier obra que no se ajuste, lo que limita más la selección. ¡Ojo de nuevo! ¡Existen los concursos literarios trampa! Estas editoriales timo de las que ya he hablado antes, siguen a menudo esta estrategia; convocan concurso con una buena dotación o la promesa de publicación; le dan el premio al que le da la gana, o uno inventado, o a ellos mismos, nadie va a investigar al ganador. Pero a ti te llegará, una semana después del fallo, una carta o un mail de la editorial en la que te dirán: «Sentimos comunicarte que no has resultado vencedor del XV Premio del Caballito de Trapo para novelas negras de corte satánico para mayores de 45 y menores de 65 años, pero nos interesa tu obra para publicarla aparte. Nos ha parecido de gran calidad y le vemos futuro. Lamentablemente, el mercado editorial BLA BLA BLA coedición BLA BLA BLA, compartir gastos de edición, BLA BLA BLA…»

Y esto es todo por hoy. Si tenéis dudas, no tengáis apuro en preguntarme. He pasado por muchas situaciones y es mejor prevenir con un buen consejo que lamentar en el futuro. Mañana publicaré las ventajas e inconvenientes de la autopublicación, tanto en papel como en digital.

Saludos

Manuel

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