Rick Baker, creador de monstruos

Cuando llegan fechas señaladas y los gurús de esto del cine y el terror comienzan a elaborar sesudas listas sobre los nombres más destacados del género, los puestos comienzan a coparlos grandes sagas como Pesadilla en Elm Street, Halloween, La matanza de Texas; excelentes directores como Terence Fisher, John Carpenter, David Cronenberg; monstruos como los vampiros, los hombres lobo o los zombis; actores como Christopher Lee, Vincent Price o Peter Cushing; actrices como Sigourney Weaver, Ingrid Pitt o Dee Wallace Stone; incluso productoras como la Universal, la Hammer o Blumhouse. 

Pero si hay un nombre que nadie debería olvidar, es el de Rick Baker, el verdadero creador de monstruos del séptimo arte. ¿Cómo denominar a un hombre que no sólo ha ganado 7 veces el Óscar al Mejor Maquillaje y nominado otras 11, sino que esa categoría se incluyó expresamente para premiar su increíble labor en un clásico como es Un hombre lobo americano en Londres? Hagamos un repaso a su trayectoria.

PRIMEROS AÑOS

Nacido el 8 de diciembre de 1950 en Binghamton (NY), su primer trabajo profesional fue de ayudante de Dick Smith en El Exorcista (1973). aunque su primera criatura en solitario fue el niño bestial de Estoy vivo (1974). Este trabajo comenzó a darle cierta fama, hasta el punto de entrar a formar parte del equipo de maquilladores del King Kong de John Guillermin (1976) junto a un joven de 17 años llamado Rob Bottin. De esa época también participó en obras inolvidables como Star Wars (1976) y La Furia (1977) o bizarradas como Track of the Moon beast (1976). 

DE AULLIDOS Y HOMBRES LOBO AMERICANOS

Por esos años conoció a John Landis, y comenzaron a hablar de hacer una película sobre hombres lobo que se le había ocurrido al director mientras grababa en Serbia Los violentos de Kelly. Baker comenzaba a ser un experimentado maquillador, con ideas nuevas para el género, y la oportunidad de poner en práctica una técnica nueva, la de las prótesis de látex a las que se les bombeaba aire para dar la sensación de músculos y huesos en movimiento, perfectas para las transformaciones, se la brindó Joe Dante, al que le llegó el guion de Aullidos (1981). Como ayudante, Baker tenía al joven Rob Bottin, con el que comenzó a desarrollar los efectos de maquillaje. Sin embargo, a finales del 80 Landis reclamó a Baker a su lado para crear el hombre lobo de Un hombre lobo americano en Londres, y Baker abandonó el proyecto de Dante dejándolo en las manos de Bottin, que realizó una obra maestra del terror. Durante años se habló de una pelea sobre la autoría de la técnica, si de Bottin o Baker, pero lo cierto es que Baker figura como asesor artístico de Aullidos, y en buena lógica Bottin no hizo sino aplicar las enseñanzas del maestro, como bien demostraría en su siguiente película, La Cosa, de John Carpenter.

El trabajo de maquillaje y efectos que creó Baker para la mezcla de comedia negra y terror que supuso Un hombre lobo americano en Londres fue un punto y aparte en el género de terror. La escena de la primera transformación en el apartamento de Alex todavía no ha sido superada por ninguna película, ni siquiera con las técnicas digitales, y su hombre lobo sigue siendo una bestia poderosa y terrible, aunque tenga pinta de oso. Fue tan reconocido, que la Academia de Hollywood creó ex-profeso la categoría de Mejor Maquillaje para premiar su labor por este film. También es cierto que había una corriente dentro de la industria, ya que el año anterior El hombre elefante se había quedado sin reconocimiento pese al gran trabajo de Christopher Tucker.

A partir de ahí, la carrera de Baker se lanza al estrellato. Cualquier película de terror que quiera destacar tiene que contar con su presencia a los pinceles. Ese año trabaja en Carnaval del terror, de Tobe Hooper, La increíble mujer menguante y la fascinante Videodrome, ya como jefe de Maquillaje. Ese 1983 también será el creador del videoclip más famoso de la historia, el Thriller de Michael Jackson, donde convertirá al cantante en un hombre lobo/gato y dará vida a su legión de zombis. Fue el propio Jackson quien requirió la presencia de Landis y Baker para el apartado técnico, alucinado con lo que había visto en Un hombre lobo americano en Londres.

Tras crear los gorilas humanizados de la versión de Greystoke protagonizada por Christopher Lambert, pasa unos años de relax, con proyectos pequeños y cortometrajes, hasta que en 1987 se mete en uno de los trabajos de los que más orgullosos se siente, el del Bigfoot de Harry y los Henderson (1987), por el que ganaría su segundo Óscar de Maquillaje. Seguiría con las bestias gigantes, ya que ese mismo año maquillaría a Ron Perlman para la versión televisiva de La bella y la bestia. Ese 1987 también participaría como asesor en la serie Werewolf, su primera incursión en el género de licántropos tras Un hombre lobo americano en Londres.

Tras años diseñando y creando monstruos, Baker da un giro a su trabajos y comienza a experimentar con el maquillaje sobre personas. Su primer cliente será Eddie Murphy y Arsenio Hall, a los que transformará en viejos, gordos y la versión loca de Little Richard  en la gloriosa e inolvidable «El príncipe de Zamunda». No dejará atrás a sus simios. Ese año participa en «El eslabón perdido» y la premiada «Gorilas en la niebla», con Sigourney Weaver. Sin embargo, su popularidad vuelve a crecer, y Joe Dante le reclama de nuevo tras la espantada de Aullidos para trabajar en la gamberra segunda parte de Gremlins (1990). Tras una década vertiginosa sin dejar de trabajar, se toma un par de años tras la fallida Rocketeer.

El regreso de Baker debería haber sido a lo grande, en aquel proyecto de Hollywood por hacer la gran película del hombre lobo titulada Lobo, con Jack Nicholson de protagonista. Con un maquillaje extraño para la época -aunque hoy en día es el que realizan en el 90% de las series y películas sobre hombres lobo-, la película no terminó de convencer ni a crítica ni a público, y pasó desapercibida como una obra indefinida entre géneros. Más suerte tuvo maquillando a Martin Landau como Bela Lugosi en la genial Ed Wood (1995), de Tim Burton, que le valió su tercer Óscar al Mejor Maquillaje, El propio Burton se lo metió a Joel Schumacher para la fallida Batman Forever, con la mala acogida de los villanos Schwarzenneger como Mr.Freeze y Jim Carrey como Enigma.

Sin embargo, el año 1996 fue genial para él. Ese año participaría en tres grandes proyectos. El primero fue volver a trabajar con Eddie Murphy ocho años después del Príncipe de Zamunda para crear al obeso y cambiante Profesor Chiflado, lo que le valió su cuarto Óscar de la Academia de Hollywood. Mejor película salió Agárrame esos fantasmas, de Peter Jackson antes de embarcarse en la Tierra Media, donde Michael J. Fox borda uno de sus mejores papeles en esta comedia terrorífica de culto. Baker sería el encargado de maquillar a uno de los fantasmas que participan en los fraudes, El Juez. Y por último sería el maquillador de la secuela de uno de los grandes títulos de culto de los 80, Rescate en LA, de John Carpenter con Kurt Russell.

Su quinto Óscar llegaría en 1998 por sus locos extraterrestres de Men in Black. Esta es otra época frenética de trabajo para el de New York. Ese 1997 vuelve a maquillar a Michael Jackson para su video Ghosts, y es el creador del gigantesco gorila de Mi gran amigo Joe (1998). Eddie Murphy y Will Smith le reclaman continuamente, y se tiene que dosificar ante la cantidad de proyectos que le surgen: Condenados a fugarse (1999), Wild Wild West (1999), o El Grinch con Jim Carrey (2000), que le supondrá su sexto Óscar. Le seguirán la segunda parte de El profesor chiflado (2000), El planeta de los simios, de Tim Burton, la segunda parte de Men in Black, la versión estadounidense de The Ring, La Mansión Encantada con Murphy otra vez, Hellboy, de Guillermo del Toro y The Ring 2.

Baker regresará a los hombres lobo con Cursed (2005), un film recuperado a raíz del éxito de Underworld y Van Helsing bajo el particular prisma adolescente de Wes Craven.  Será el comienzo de su declive en un cine donde su arte ya no es tan apreciado como antes debido a los efectos digitales. Se vuelve a centrar en hacer creíbles a los cómicos. Tras ejercer como asesor en la tercera parte de los X-Men (2006), trabajará con Adam Sandler en Click. Maquillará para Disney en Encantada: La historia de Giselle. Volverá a trabajar con Murphy en Norbit (2007) y hará de Robert Downey Jr. un hombre negro en la parodia Tropic Thunder, antes de su canto de cisne final, The Wolfman, de Joe Johnston.

El hombre lobo de Johnston será su última gran creación. El director le dará plena libertad para recrear el remake del clásico de Waggner del 41. De una factura técnica exquisita, a la película le falta alma. No obstante, Baker será compensado con su séptima estatuilla. Será la última. Tras participar en el remake de Tron: Legacy y la tercera parte de Men in Black, su carrera en el mundo del cine se termina con el maquillaje de Angelina Jollie para Maléfica (2014).

Las razones para abandonar la industria de forma voluntaria las daba él mismo: 

«Sobre todo porque los efectos digitales han dejado fuera a los animatrones, que son parte de lo que hago. Ahora incluso maquillan por computadora. Tengo 64 años y este negocio está loco ahora mismo. Me gusta hacer las cosas bien, y ahora los productores de Hollywood quieren efectos baratos y rápidos. Ese no es mi estilo.»

Rick Baker lo ha conseguido todo. No necesita demostrar nada más. Tiene una estrella (2485) en el Paseo de la Fama (2012). Tiene el reconocimiento del gremio con el premio Jack Pierce a toda una carrera como maquillador (2009) y recibió La máquina del tiempo del Festival de Sitges en 2015.

Recientemente ha sacado un megalibro con todas sus creaciones llamado Metamorphosis, a la venta en Amazon. Sigue trabajando con cosas nuevas. Su página de instagram es una auténtica delicia, donde sube sus nuevas creaciones, recuerda películas y criaturas, se maquilla constantemente recreando personajes actuales, demostrando que es el verdadero rey del terror.

Este es mi pequeño homenaje.

https://www.instagram.com/therickbaker/

Admin Escrito por:

2 comentarios

  1. Sergio
    21 febrero 2021
    Responder

    ¡Qué buena entrada de blog Manuel! Aún recuerdo cuando vi de adolescente «un hombre lobo americano en Londres», me dejó con la boca abierta. 👏👏👏

  2. Sergio
    21 febrero 2021
    Responder

    ¡Qué buena entrada de blog Manuel! Aún recuerdo cuando vi de adolescente «un hombre lobo americano en Londres», me dejó alucinado.

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